Marcela Fresno Directora Magíster One Health – Una Salud Universidad de Las Américas
Cada 3 de noviembre se conmemora el One Health Day, día que nos invita a recordar que la salud de los animales, personas y plantas, está estrechamente vinculada con la de los ecosistemas que habitan. En su undécima conmemoración, quizás el desafío no sea seguir explicando esas conexiones, sino preguntarnos qué hacemos con ese conocimiento.
Una inundación o un aluvión no comienzan a ser relevantes para Una Salud cuando aparecen las enfermedades después de la emergencia. También nos debe hacer reflexionar sobre cómo ocupamos el territorio, intervenimos los ecosistemas, gestionamos el agua, planificamos las ciudades y distribuimos las oportunidades de vivir en entornos seguros. Son decisiones que se toman mucho antes del desastre, en ámbitos que rara vez se reconocen como parte de la salud.
La interdependencia también se manifiesta a escala global. Mientras los desafíos ambientales, sociales y sanitarios trascienden las fronteras, las decisiones políticas siguen respondiendo, muchas veces, a intereses nacionales cuyos efectos se extienden mucho más allá de sus territorios. En un escenario de crecientes tensiones mundiales, sostener la cooperación y los compromisos colectivos se vuelve cada vez más complejo.
En este escenario, mantener Una Salud requiere algo más que declaraciones. Su implementación necesita decisiones concretas respecto a cómo se establecen las prioridades, la distribución de recursos y la forma en que se comparten las responsabilidades entre instituciones y sectores.
En Chile hemos avanzado en la articulación entre diversos actores, pero su continuidad no puede depender únicamente de voluntades individuales o de la urgencia que genera una crisis. Se necesitan espacios de coordinación estables, capacidades sostenidas y una mirada territorial que incorpore diferentes experiencias y conocimientos.
Las universidades también tenemos una responsabilidad en este proceso, y que va más allá de formar profesionales capaces de trabajar entre disciplinas. A través de la investigación, la generación de conocimiento y la vinculación con los territorios, podemos contribuir al desarrollo de una gobernanza participativa, promoviendo espacios de diálogo y cocreación donde distintos agentes intervengan en la identificación de problemas, la definición de prioridades y la búsqueda de soluciones.
La interdependencia es una realidad; la cooperación es una decisión. Y mientras sigamos abordando problemas compartidos desde prioridades e intereses sectoriales, difícilmente podremos construir respuestas que estén a la altura de los desafíos que enfrentamos.

