INNOVAR EN ALIMENTOS DESDE NUESTRAS RAÍCES

 

Carolina Mella Ahumada

Coordinadora de investigación, Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad Central, sede región de Coquimbo

La ciencia y la tecnología han experimentado importantes avances en el ámbito de los alimentos, pero cabe preguntarnos si estos están impactando positivamente en nuestros sistemas alimentarios. Este año, la FAO nos invita a reflexionar bajo el lema del Día Mundial de la Alimentación: «Innovar hoy para nutrir mañana». Una invitación a reconocer la importancia de estos avances para construir el futuro de la alimentación, pero también a preguntarnos cómo queremos recorrer ese camino.

Generalmente, asociamos la innovación alimentaria con lo nuevo: un ingrediente, un proceso o un producto. Esta mirada puede llevarnos a pensar que innovar significa reemplazar lo tradicional por algo diferente, dejando en segundo plano el valor de nuestros propios recursos y conocimientos. Sin embargo, innovar no necesariamente implica partir de cero. También podemos hacerlo al redescubrir nuestros alimentos, estudiar sus propiedades y desarrollar nuevas formas de aprovecharlos. Por eso, innovar exige preguntarnos no sólo qué podemos desarrollar, sino también para qué, para quiénes y desde dónde lo hacemos.

Nuestro país posee una riqueza alimentaria, cultivos, especies nativas y recursos del mar, reúnen historia, conocimientos y posibilidades aún por explorar. La ciencia y la tecnología de los alimentos pueden ayudarnos a comprender sus propiedades, mejorar su aprovechamiento y abrir nuevas oportunidades, fortaleciendo nuestro patrimonio alimentario sin perder aquello que le da identidad.

Para avanzar en la innovación y valorización de nuestro patrimonio alimentario, es fundamental que las comunidades trabajemos de manera colaborativa. Cuando esto ocurre, la investigación e innovación en alimentos deja de ser una promesa distante y comienza a responder a necesidades concretas. No se trata de elegir entre tradición y tecnología: la innovación alimentaria no debería obligarnos a decidir entre lo que somos y lo que podemos llegar a desarrollar.

Innovar hoy para nutrir mañana significa avanzar con la ciencia sin perder nuestras raíces. Si bien la innovación puede comenzar en los laboratorios y en los procesos productivos, adquiere verdadero sentido cuando llega a las comunidades, fortalece los territorios y contribuye a mejorar la calidad de vida de las personas.

Revista Mujeres Σ Industria Abril/Mayo 2026