Katherine Viveros, BA Operations Director en Arcadis Chile
La excelencia operacional minera dejó de medirse únicamente por toneladas producidas o costos unitarios. Hoy, una operación competitiva es aquella capaz de crear valor de forma integral: operando con seguridad, capturando eficiencias sostenidamente, incorporando capacidades digitales, gestionando responsablemente sus impactos ambientales y fortaleciendo su vínculo con las personas y los territorios donde opera.
Esta evolución implica tres cambios importantes. El primero es la adopción de tecnologías digitales, analítica avanzada e inteligencia artificial para gestionar la operación en tiempo real. Otro, es la integración de variables de sostenibilidad, como energía, agua, emisiones y resiliencia climática, dentro del corazón del modelo operativo. Y el tercero es reconocer que el desempeño también depende de las personas: equipos más diversos e inclusivos toman mejores decisiones, innovan más y sostienen mejor los procesos de cambio.
En este contexto, la incorporación de estas tecnologías en la toma de decisiones operacionales, están pasando de ser herramientas complementarias para convertirse en un habilitador central del desempeño. Su principal aporte es transformar grandes volúmenes de datos en decisiones más rápidas y precisas, con mayor impacto en productividad, costos y trazabilidad ambiental. Aplicaciones como el monitoreo en tiempo real, el mantenimiento predictivo, la optimización de procesos mineros, la operación remota y la simulación avanzada permiten anticipar fallas, reducir detenciones y mejorar el rendimiento global de los activos.
Las oportunidades para generar valor son concretas. Entre ellas destacan la optimización mina-planta, la automatización de procesos críticos y la eficiencia energética e hídrica. Asimismo, la transformación de la industria abre nuevas oportunidades para el desarrollo del talento. Las operaciones con culturas más inclusivas suelen mostrar mayores colaboración, innovación y sostenibilidad del desempeño, mientras que los nuevos roles digitales, analíticos y de control remoto pueden impulsar la equidad de género, reduciendo algunas de las barreras tradicionales de acceso a la industria.
Las compañías que están logrando dar el siguiente salto competitivo son aquellas que han dejado atrás la lógica de optimizar áreas aisladas para avanzar hacia una gestión integrada, basada en datos y orientada a gestionar la variabilidad, entendiendo que variables como la reducción de la huella de carbono o las pérdidas de proceso pueden generar beneficios simultáneos para el desempeño ambiental y la rentabilidad.
La excelencia operacional ya no se trata únicamente de producir más, sino de crear valor y legado para las comunidades, avanzando hacia una minería sostenible, eficiente y resiliente frente a los desafíos del futuro.

