La electrificación como oportunidad para fortalecer la competitividad de la minería chilena

 

Por Andrea Posada, Manager Mining Vertical Siemens Chile

 

La minería chilena enfrenta una oportunidad extraordinaria. La creciente demanda global de cobre, impulsada por la transición energética, la electrificación y la digitalización de la economía, abre un escenario favorable para el crecimiento de la industria durante la próxima década.

Sin embargo, el liderazgo de la minería del futuro dependerá no solo de cuánto producimos, sino de qué tan eficazmente somos capaces de transformar nuestras inversiones en productividad, resiliencia y creación de valor para las operaciones.

En este contexto, la electrificación se ha consolidado como una de las principales oportunidades para fortalecer la competitividad de la minería chilena.

Electrificar una operación minera implica mucho más que sustituir una fuente de energía. Significa repensar la forma en que la energía se distribuye, gestiona y optimiza a lo largo de toda la cadena productiva. Desde la modernización de subestaciones capaces de gestionar cargas variables y generación distribuida, hasta la electrificación de flotas y el desarrollo de infraestructura de carga, se trata de una transformación que impacta directamente en la eficiencia, la continuidad operacional y la capacidad de adaptación de las operaciones.

Chile cuenta con ventajas excepcionales para avanzar en esta dirección. El potencial solar y eólico del norte del país ofrece condiciones privilegiadas para integrar energías renovables a gran escala y fortalecer la sostenibilidad de la actividad minera. Aprovechar plenamente esa ventaja requiere infraestructura eléctrica robusta, sistemas de almacenamiento, capacidades digitales y una gestión cada vez más inteligente de la energía.

Los números reflejan la magnitud del desafío. Según proyecciones de Cochilco, el consumo eléctrico de la minería del cobre crecerá un 20,2% hacia 2034, alcanzando 33,2 TWh, mientras que la producción aumentaría en torno al 8,3%. Esta tendencia confirma que la energía será un factor cada vez más estratégico para el desempeño y crecimiento futuro de la industria.

La experiencia demuestra que una electrificación bien implementada genera beneficios que van mucho más allá de la reducción de emisiones. Permite mejorar la eficiencia operacional, fortalecer la resiliencia frente a interrupciones, reducir la exposición a la volatilidad de los combustibles fósiles y facilitar una integración más efectiva de energías renovables.

La digitalización amplifica este proceso. Contar con información en tiempo real, capacidad de anticipar eventos operacionales y herramientas para optimizar recursos permite transformar la infraestructura eléctrica en un habilitador cada vez mas estratégico para el negocio.

La tecnología necesaria para avanzar en esta transformación existe y continúa evolucionando. El desafío consiste en integrarla de manera efectiva dentro de una estrategia que conecte objetivos operacionales, energéticos y de negocio, asegurando que las inversiones generen resultados tangibles y sostenibles en el tiempo.

La historia de la minería chilena ha estado marcada por su capacidad para adaptarse a nuevos desafíos. Hoy enfrentamos una nueva etapa de transformación. Tenemos la oportunidad de integrar nuevas tecnologías de manera efectiva para generar resultados sostenibles en el tiempo.

Revista Mujeres Σ Industria Abril/Mayo 2026