Por qué la transición de la industria de la Construcción exige una mirada femenina

 Verónica Aravena Ortega

Académica – Jefa de Carrera TCO

Tecnologías en Construcciones-Departamento de Tecnologías Industriales

Facultad Tecnológica Universidad de Santiago de Chile

 

Si bien cada día es más frecuente ver mujeres en el rubro de la construcción, sigue siendo una cifra muy poco representativa. La industria de la construcción se mantiene como la rama económica más masculinizada del país, con una participación femenina general que bordea el 8,6% de la fuerza laboral, según lo que indica el Primer Estudio Nacional sobre Mujeres en la Construcción, desarrollado por la Corporación Mujeres en Construcción (MUCC) en conjunto con el Observatorio de Gestión de Personas de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile (FEN UCh)

Este dato contrasta con una realidad donde cerca del 42% de los hogares en Chile tienen a una mujer como jefa de hogar, y más del 80% de los hogares monoparentales dependen exclusivamente del liderazgo económico y logístico de una madre.

La industria de la construcción hoy está siendo tensionada fuertemente a nuevos desafíos que la llevan a una transición hacia la sostenibilidad y la digitalización mediante metodologías colaborativas como BIM, demostrando que los antiguos paradigmas ya no son suficientes, para los requerimientos del futuro. Chile requiere crear 100.000 empleos verdes al 2030 y 180.000 al 2040, de acuerdo con las proyecciones de la Hoja de Ruta para un Chile Circular al 2040. Cerca del 40% de las nuevas vacantes requieren de un perfil técnico-profesional con potencial verde para la transición energética en la próxima década, respaldado por los catastros de fuerza laboral del Ministerio de Energía y el BID, enfrentando un déficit crítico de talento especializado a nivel global.

Si contrastamos estos  datos, se abre una tremenda oportunidad para las mujeres, considerando además  los altos niveles de especialización y preparación con lo que muchas profesionales y técnicas ingresan al sector.  En este escenario de transformación, la incorporación de las mujeres en el sector representa una actualización cognitiva y operativa de la industria. La presencia de mujeres tiene una ventaja competitiva que radica en la gestión integrativa de la complejidad, propio de estos nuevos entornos tecnológicos, donde la colaboración y la comunicación efectiva son esenciales.

En la ejecución de un proyecto constructivo convergen de forma simultánea múltiples actores y tareas. Estudios académicos sobre resolución de problemas complejos publicadas en Harvard Business Review, señalan que las mujeres líderes tienden a desarrollar con mayor naturalidad un enfoque holístico. Esta perspectiva sistémica permite orquestar variables heterogéneas sin perder de vista el propósito global de la obra, anticipando riesgos.

El modelo piramidal tradicional, donde la información fluye de manera descendente y restrictiva, genera cuellos de botella e incrementa la tasa de errores en terreno.

La construcción moderna exige una fluidez de datos y saberes que solo puede sostenerse mediante la horizontalidad. Investigaciones en organizaciones de alta complejidad (Great Place to Work y análisis de gestión de talento en escuelas de negocios como Esade) documentan consistentemente que las líderes femeninas priorizan la comunicación bidireccional y el liderazgo participativo.

Este estilo democrático constituye una estrategia superior de gestión de riesgos. Al abrir canales de diálogo efectivos entre la oficina técnica, la gerencia y los equipos en obra, se facilita que el conocimiento del terreno retroalimente la planificación. La información deja de ser un activo jerárquico y pasa a ser un recurso compartido, reduciendo la fricción y optimizando la eficiencia de los procesos. Este tipo de comunicación es esencial al momento de desenvolverse en entornos con metodología BIM.

La construcción del futuro exige repensar no solo cómo levantamos edificios, sino cómo lideramos a quienes los hacen posibles. Las competencias asociadas al liderazgo integrativo y colaborativo, donde las mujeres han demostrado un aporte significativo para lo que la industria necesita para transitar hacia estándares más humanos, sostenibles y tecnológicamente avanzados. Y esto es algo de lo que estamos muy conscientes en el departamento de Tecnologías Industriales, de la Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago (USACH) donde hoy hemos reabierto el programa de la Carrera Técnico Universitario en Construcciones, buscando abordar con una mirada transversal la digitalización, la tecnología y la sostenibilidad, entendiendo que esta última es esencial para potenciar la participación femenina en la construcción.

Aceptar esta contribución es un ejercicio de inteligencia estratégica, la constatación de que un sector complejo requiere, inevitablemente, de miradas complejas y profundamente conectadas con la realidad social y técnica del país.

Revista Mujeres Σ Industria Abril/Mayo 2026