Por Laura Pérez, doctora en Ecología y Biología Evolutiva, postdoctorante de Data Observatory.
No crecí pensando que dedicaría mi vida a modelar servicios ecosistémicos o a diseñar plataformas tecnológicas para la planificación territorial. Crecí queriendo entender el mundo. Con el tiempo comprendí que la ciencia no es solo una profesión: es una forma de pensar, de cuestionar y de transformar datos en decisiones que impactan a la sociedad.
Tampoco sabía cuando era niña, que la ciencia podía ser ingeniería, modelamiento matemático o programación. Durante años, esos espacios parecían ajenos para muchas mujeres. No por falta de talento, sino por falta de referentes y oportunidades visibles. Ser mujer en ciencia y tecnología ha significado avanzar en ámbitos donde históricamente no hemos sido mayoría ni prioridad, y donde muchas veces debemos demostrar, una y otra vez, que pertenecemos allí.
El Día de la Mujer es una oportunidad para mirar esa realidad con honestidad. Aún existen brechas en liderazgo, en acceso a posiciones de decisión y en reconocimiento. Si queremos una sociedad más justa y decisiones más sólidas, necesitamos que más mujeres participen en los espacios donde se genera conocimiento y se define el futuro.
Desde el Data Observatory trabajamos precisamente en esa intersección entre ciencia, datos y política pública. Integramos información satelital, registros territoriales y análisis avanzados para convertir datos en herramientas que apoyen la planificación sostenible y el desarrollo del país. Pero este trabajo solo es posible cuando se construye en equipos diversos, interdisciplinarios y colaborativos.
La evidencia muestra que los equipos diversos innovan más y diseñan soluciones más robustas frente a desafíos complejos. En un contexto de crisis climática y transformación digital acelerada, necesitamos más mujeres participando en el desarrollo de ciencia y tecnología, pero también instituciones más abiertas, diversas y equitativas. Porque cuando ampliamos oportunidades, no solo fortalecemos a las mujeres: fortalecemos la calidad de nuestras decisiones y el futuro de todos.
Este día nos recuerda que la equidad no es solo un principio ético, sino una condición para producir mejor ciencia y mejores decisiones.
Porque entender el mundo no es un ejercicio abstracto. Es una responsabilidad colectiva. Y cada niña que hoy se atreve a hacer una pregunta; está dando el primer paso para ocupar esos espacios y transformarlos.

