En el marco del Mes de la Mujer, la minería chilena presenta una cifra que marca un hito: la participación femenina en la gran minería alcanzó un 23,1% durante el primer semestre de 2025, según el último Monitoreo de Indicadores de Género de la Alianza CCM-Eleva.
El avance de esta cifra posiciona a Chile entre los países con mayor participación femenina en minería a nivel global, superando a referentes tradicionales como Australia y Canadá. Sin embargo, el dato convive con una realidad estructural: tres de cada cuatro trabajadores del sector siguen siendo hombres, y la participación femenina es considerablemente menor en cargos de jefatura, gerencia y alta dirección.
La Política Nacional Minera 2050 del Ministerio de Minería estableció como meta alcanzar un 20% de participación femenina al 2030. Con el 23,1% registrado en 2025, la industria supera anticipadamente ese objetivo, trasladando el debate hacia la consolidación del liderazgo femenino en niveles estratégicos.
Hace solo tres años, la participación femenina bordeaba el 15%, según estudios de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco). El salto al 23% refleja un crecimiento sostenido, impulsado por políticas de inclusión, metas corporativas y cambios culturales en la industria.
Sin embargo, el debate comienza a moverse hacia otro eje: no solo cuántas mujeres ingresan a la minería, sino cuántas inciden en las decisiones estratégicas.
Algunas compañías ya reflejan esta evolución en sus estructuras internas. En el caso de BHP, el 40% de los cargos de liderazgo está actualmente conformado por mujeres, evidenciando un avance sostenido en equipos de decisión.
En la misma línea, Thinking, consultora especializada en gestión operacional y análisis de datos en industrias de alto riesgo, cuenta con un 50% de participación femenina en su equipo y una presencia significativa en roles estratégicos, consolidando una cultura donde el liderazgo se define por capacidades y no por género.
Desde el ámbito de la gestión operacional, María Francisca Herrera, Data Manager en Thinking, señala que “la discusión ya no se limita a inclusión. En industrias complejas como la minería, la diversidad en los espacios de decisión fortalece el análisis, reduce puntos ciegos y mejora la gestión del riesgo. Es una variable estratégica”.
La discusión cobra relevancia porque en minería las decisiones estratégicas no solo se toman en directorios, sino también en áreas técnicas, de planificación y gestión operacional. Es en esos espacios donde se definen inversiones, se priorizan riesgos y se modela la cultura de seguridad.
Organizaciones sectoriales como Women in Mining Chile han impulsado en los últimos años una agenda enfocada no solo en aumentar la participación femenina en la industria, sino también en fortalecer el desarrollo de carrera, el liderazgo y la presencia en cargos estratégicos.
Actualmente, un 23% es un avance histórico. Pero el verdadero punto de inflexión para la minería chilena será cuando la diversidad no solo esté en las faenas, sino también en las decisiones que determinan su rumbo.
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